//CUÁNTA INSEGURIDAD

CUÁNTA INSEGURIDAD

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Ab. Roberto Jairo Gavilanes L.

En los últimos días varios analistas, académicos, funcionarios públicos y por supuesto políticos en campaña, se han referido a este tema; que a propósito no preocupa de ayer a hoy, del año que se acaba o el que pasó, este tema ha generado dificultades desde hace mucho tiempo atrás y quizá no lo tratamos con el mismo interés en todos los sectores. En la actualidad muchos “expertos” en el tema, proponen ideas, posibles respuestas; e incluso, un grupo de desatinados hablan de proyectos de ley que impulsen el libre porte de armas en la sociedad.

Pero, cuál es la realidad de todo esto; si nos enfocamos en datos y estadísticas avaladas por estudios internacionales encontramos que la violencia y la criminalidad se miden por tres aspectos.  Así los indicadores para Latinoamérica en “Crimen e inseguridad” manifiestan que el primero responde a la cristalización de una cultura de delito en la sociedad, el segundo compone la modernización del Estado y sus escasas respuestas en políticas públicas y el tercero argumenta la falta de información real; con ello la influencia de los medios de comunicación en la difusión y trasparencia de los hechos.

Sin embargo, hay varios criterios desde distintos enfoques, que hablan de inseguridad, por ejemplo: ONU HABITAT menciona que el 60% de las personas que viven en ciudades en vías de desarrollo, han sido víctimas de la delincuencia por lo menos una vez en los últimos cinco años.  La misma fuente expone que la delincuencia y la violencia han aumentado por la proliferación de armas, el abuso de sustancias, el desempleo y el difícil acceso a la educación en diferentes niveles.

En ese sentido,  es relevante ubicar en una balanza las acciones que están tomando nuestros representantes para combatir el tema; por qué primero impulsar el porte de armas y no hablar antes de la pobreza o el desempleo, las desigualdades y las barreras. Por qué no reflexionar o proponer leyes que incluyan, en lugar de las que nos sigan separando.  Es aquí donde tendremos que recordar el porcentaje de ecuatorianos con empleo pleno, el dato exacto de jóvenes con acceso a la educación o que sucede con el sistema de rehabilitación social en el país, de verdad existe; y, sobretodo el qué se está haciendo para combatir los dogmas, las ideas interpuestas y las afirmaciones que dicen ser generales.

En virtud a lo manifestado, creemos pertinente escuchar opiniones que busquen una posible solución a la problemática social y no una salida que identifique el total desespero de una propuesta sin fundamentos. En ese contexto, citamos un dato que quizá no conocemos o muchos ignoramos y es que más de 500 personas en el mundo mueren cada día a causa de la violencia ejercida por armas de fuego, conforme lo indica el portal Amnistía Internacional. 

Allí la pregunta, el Ecuador quiere ser parte de ese “juego” al otorgar la posibilidad de “defensa propia” a los ciudadanos, seres humanos calificados como violentos por naturaleza, cuanta inseguridad; no solo en las calles sino también en las propuestas de quienes dicen representarnos.